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A honduras hacia el sur Mexicano…La Bamba en la Surf Combi

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Isaac Avila Cegobiano
Se había programado ya el viaje, las fechas estaban dadas, pero como siempre, surge un inconveniente, se tuvo que aplazar unos días más, por fin el día esperado llego, se dio la voz de alerta, el jueves partiríamos al medio día, corazones palpitantes de la nueva aventura que tendríamos

Un tanto incrédulos partimos hacia el punto de reunión, Fernando “koala” López estaba listo, esperaríamos a que el transporte llegara, Leonel “chicles” Gaxiola al volante de la clásica combi surfer que nos transportaría de Acapulco a La Bamba Oaxaca, junto con “La chayo” y el campeón “Uli”

Dejando todo en orden, sin ningún pendiente, se dispuso a disfrutar de estos mágicos momentos, desconectándose de lo cotidiano, el trabajo, la selva de asfalto en la que se vive, que nos provoca estrés, por lo que tenemos que tener nuestro propio espacio, entendiéndolo la familia, que después de todo nos conocieron así, surfers viajeros, amantes de la naturaleza, del mar
Subimos todo el equipo que nos serviría en la larga trayectoria, emprendimos el esperado viaje, no sin antes recibir las bendiciones y buenas vibras de parte de la mamá de “koala”, nos lanzamos a la aventura, unos con varios años sin salir otros haciéndolo cada año, el surf se disfruta aquí no hay edad, cada momento es diferente, se disfruta la ola, el lugar, no tienes que ser “pro”, solo tienes que sentir y disfrutar. Después de las ocho horas reglamentarias arribamos al primer punto ya anocheciendo; Puerto Escondido

Al siguiente día, lo primero que se hizo fue ir a surfear Zicatela claro esta y después nos abastecimos de víveres, que esa tarde-noche nos esperaba un exquisito manjar preparado claro por el master chef “chicles” y su buen sazón, no podían faltar las chelas bien frías

A la mañana siguiente perfilábamos hacia nuestro destino…el punto final; Concepción La Bamba, llegamos al atardecer al campamento Cocoleoco de nuestro amigo Leo y Coco, sin pensarlo dos veces, nos dirigimos hacia la playa, ansiosos con las tablas bajo el brazo, solo queríamos correr esa ola, la derecha de la segunda escollera estaba tirando buenas olas, La Bamba nos daba una buena bienvenida

Los días en La Bamba eran mágicos y relajados, se surfeaba desde que el astro rey salía del mar, al medio día y se remataba en el atardecer unas horas antes que el “sunset” callera, ese asombroso momento donde parece que el sol se esconde tras la montaña, proyectando infinidad de tonos en el cielo, era la hora de salir del agua, bien satisfechos con las olas que nos habían tocado

Nos dirigimos hacia el restaurant del campamento que cada día hacia su platillo especial para todos los habitantes del “camp” en la reunión mundial eterna de cada noche, teniendo personajes como el “guapou Fernández”, platicando de las hazañas del día, de los pegues, de los tubos, de la pared que nos dio unos buenos recorridos, en la maravillosa ola de La Bamba, enclavada en el Istmo de Tehuantepec Oaxaca