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ADIEL “TIGRE” MALDONADO ABEJA, LEYENDA VIVIENTE DEL SURFING MEXICANO.

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Adiel fue un afortunado al crecer a la orilla del mar dándole un plus de diversión a su vida infantil y posteriormente a su vida adulta. A los 9 años corría sus olas o espumas con puertas de madera de cedro que desechaban, pero a él le servían de diversión.

En los años 60`s viviendo en su casa de Copacabana vio a los primeros surfers, llegó a la playa y lo que descubrió le impresionó y emocionó marcándolo para practicarlo hasta estos días… gringos que montaban olas en sus grandes tablas, haciendo largos recorridos, norteamericanos aventureros que buscaban las olas perfectas llegaban a las costas de Guerrero, a Acapulco, era la época de los hippies. “Recuerdo que en el 67 vi a Rodrigo Huerta y Edgar Pintos que surfeaban en Revolcadero y a veces iban a Copacabana”

“En el 68 obtuve mi primer tabla, mediante un trueque con Martin, un “gabacho” que venía muy seguido a surfear por acá”.

En el 75 inicia en las competencias que organizaba el primer club de surf en Acapulco que dirigía Rodrigo Huerta, el Club Surf Safari. Hugo Soberanis, Vicente Lorreaga, Luis Díaz y el Tiquis Villalvazo surfeaban Copacabana.
Mi primer contacto con Evencio García fue porque acompañé al Tiquis Villalvazo a entregarle una tabla que él mismo había hecho para regalar a Evencio.

En los 70`s hice muchos viajes con amigos “gringos”. Nuestro espíritu aventurero nos llevó a conocer varios puntos entre ellos Petacalco, un verdadero paraíso, olas tuberas muy potentes de 15 pies, ibas adentro del tubo parado. No nos daba miedo, nuestra adrenalina y satisfacción de montar esas olas son experiencias inolvidables…”conjuntábamos el miedo y el valor para meternos al mar…la elección de olas con salida…porque una ola cerrada te mete en problemas…en una ola perfecta no tienes problema”.    

MARZO DEL 73 LA ESCENA  DRAMATICA, MI ENCUENTRO CON UN TIBURÓN

Un día normal como siempre, nos metíamos muy temprano a surfear en Copacabana, Pepe “Pando”, Paco Soberanis, el “Moro”, Colin, “Bayo”, el gringo Martin. Eran las 8 de la mañana y miré saltar varios cúreles… de pronto sentí un golpeteo en la quilla de la tabla, bajé la vista y vi su sombra…una sombra negra, estaba bastante grande…levante los pies instintivamente…nadé hacia Martin quien era el mas cercano a mí… le comenté… él se acostó en su tabla agarrado del pico sin moverse… creí que estaba debajo de él… nadé hacia la orilla pero con el movimiento lo atraje… de pronto… lo vi de frente con el hocico abierto enseñando los dientes… ¡sí, ahí estaba!…y venía directo hacia mi… golpeó el pico de mi tabla en tres ocasiones, haciéndome dar reiletazos. Para esto, todos los que estaban surfeando se dieron cuenta y salieron a la orilla, el siguiente ataque fue a mi costado izquierdo, después daba círculos… mi temor también era que me acercaba a la rompiente de la ola y que ésta me dejara sin tabla ya que en ese tiempo no usábamos liga porque era difícil de conseguir, sin embargo, me había diseñado una con cuerda de pesca, esas duras y resistentes que se utilizan precisamente para pescar tiburones, la cual amarraba de la tabla a la pretina del vaquero norteño recortado que usaba de short, tal era mi suerte que ese día no traía esa protección.

Sin embargo la suerte me acompañó, reventó una ola y la fuerza de la espuma me sacó a la orilla. Ya casi cerca de la orilla la quilla pegó en la arena, pensé bajarme de la tabla pero… el tiburón me venía siguiendo, no voltee atrás… miraba que todos corrían a la orilla gritándome: ¡¡¡atrás!!!  ¡¡¡atrás!!! El tiburón había quedado varado en su afán de atrapar a su presa, yo. Dando coletazos, el tiburón trato de regresar a aguas profundas… mis amigos venían corriendo con palos, piedras y todo lo que encontraban a su paso para golpear al tiburón… por un momento pensé que me agredirían a mi… llegó otra espuma logrando adentrarse y como pudo tomó su nivel… anduvo en el punto donde surfeábamos, cuando la ola levantaba se miraba como nos buscaba.

A las 11 de la mañana de ese día atacó a un bañista Canadiense en la playa del Hotel Princess, le arrancó la pierna y parte del estomago…Guillermo Palma surfista y salvavidas de esa playa fue quien rescató los restos humanos. Él es de mi generación de inicios en el surf, ese suceso lo impactó demasiado al grado de dejar de surfear.
Mi tabla quedó marcada, rayada por los dientes del tiburón “gracias a Dios no me agarró con el hocico abierto, si no, tal vez no se los estaría platicando” era como un bullterry con el hocico abierto, furioso, queriendo morder…”traigo la imagen como si fuera ayer”… ¡¡¡jamás lo olvidaré!!!

Cuando empecé a surfear la ola recuerdo que mi padre me dijo: “no te andes metiendo por que te va atacar un tiburón” Él ya los había visto en esas playas vírgenes aun, además que era usual la pesca con dinamita en Copacabana, atrapaban los peces que quedaban flotando, y una que otra vez se podía ver que salían tiburones a darse su festín también, eso pudo haber hecho también que los tiburones estuvieran a la espera del alimento fácil.
Paradójico a esto, cuando era un niño, el tiburón era para mi un símbolo, los dibujaba a lápiz en mi cuaderno, usaba collares con diente de tiburón etc.

Un año y medio después del ataque me mantuve fuera del mar, ni a la orilla me acercaba, estaba realmente traumado, le vendí todas mis tablas y las que guardaba de mis amigos los gringos al “Chirris” para que no los atacara a ellos también. Después mis amigos de Florida, Martin y Roberto, me trajeron a regalar una tabla Sunset 8.0 para que volviera a surfear y los acompañará, fue así como regresé al mar.

Antes del ataque surfeaba solo, no me daba miedo, ahora busco amigos dentro del agua, al menos uno o dos para sentir mas confianza. Le digo a mi hijo Adrián “vamos a surfear a Copa, a ver a quien mata el tiburón primero, jajajajaja”

A Adiel lo puedes ver cada fin de semana o cuando hay buenas olas, surfeando en playa Bonfil por lo regular. El es un tipo de voz fuerte y firme, muy alegre o hasta diría: muy desmadroso, pero no preguntes por Adiel por que casi no lo conocen por su nombre, pregunta por “el Tigre”. Esta fue solo una pequeña historia que compartió de las miles que él ha tenido a lo largo de su vida, como ser de los finalistas en el primer torneo nacional en Petacalco, amigo del campeón Evencio García.
Isaac Avila Cegobiano