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El regreso del Hey Boll…una historia real de pasión por el surf

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By Isaac Avila

Abelino Ramos conocido como Hey Boll, empezó a meterse a las olas a la edad de 12 años en un “bugui” descubriendo lo divertido que era recorrer olas acostado con esta tabla de corcho en su playa…el revolcadero

Tiempo después con el gusto de las olas y el mar empezó a cabalgar olas parado en una tabla corta y le agrado, era un reto más pararse en la tabla haciendo movimientos de cintura para maniobrar y recorrer la onda que deslizaba en diferentes formas, equilibrado para hacer el trayecto lo más largo que le permitiera esa ola.

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Abelino poco a poco fue encontrándole la forma  de maniobrar y sacar nuevos pegues tratando de ser mejor cada día, de estar a nivel o superar a sus amigos  que surfeaban con él en esos días interminables de buenas olas que solo salían a comer  y descansar un poco para seguir después dentro de las olas hasta que los últimos rayos del sol lo permitieran.

El mar lo había cautivado, las olas eran su pasión ya, esperando que amaneciera para reencontrarse nuevamente ante el desafío que le daría la naturaleza de las olas ese día, el estar en el mar es estar en su habitat, es el alimento de su alma, del espíritu, le había creado una adicción de anfibio, tenía que conjugar sus labores y deberes cotidianos sobre la tierra con la diversión y el deporte  dentro del mar.

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Sábado 11 de Enero en Bonfil

Desafortunadamente no todo es diversión en esta vida, los accidentes ocurren cuando uno menos se lo espera, “esa mañana me desperté temprano para otra sesión más de surf, pensé;  playa Bonfil será donde me reviente unas buenas olas hoy, me encamine rumbo a la playa sin que me pasara en mi mente que ese día sería un día muy trágico para mí, la adrenalina estaba a todo lo que da, tirándome olas tras ola”

Eran como las 11:30 cuando sucedió lo inesperado, tome una ola derecha e intente hacer un aéreo reverse, caí al agua…en fracciones de segundos vi como el pico de la tabla venia hacia mi directo a la cara no pude meter las manos…la tabla me pegó entre ojo y parpado, no me daba cuenta de la gravedad del golpe…no sentía gran dolor…puse mi mano en mi cara y me di cuenta que sangraba…grité…no me desmaye por la adrenalina del momento.

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Inmediatamente salí del agua y fui a sentarme en el restaurant de la Tía Tere, al poco rato se me acercó Monroy, Marain y Anna Pau, quienes habían oído mis gritos, la escena era dramática  con una mezcla de sangre y liquido del ojo, vomite un poco de sangre, Arturo Monroy me llevó al médico de la Bonfil, el Doctor Monroy, quien me dio unos calmantes y me dijo que viera a un especialista, Marain me llevó a una clínica en donde me atendieron y me recomendaron ir a la ciudad de México.

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Me accidenté el sábado y me fui el domingo en la noche al hospital en la Ciudad de México, desde que pise el hospital ya me estaban esperando los doctores, me hicieron análisis y salí apto para la operación, me empezaron a operar de las 11 de la mañana a las 7 de la noche.

Para mí fue suerte llegar a ese hospital, porque lo mío fue diferente, fue una urgencia extrema, los doctores tenían que hacer la operación lo más rápido posible, porque el ojo estalló y mi retina se estaba vaciando, agradezco eternamente a los doctores me trataron muy bien, excelente.

El Testimonio de Marain Ramírez

“Estábamos surfeando súper bien todos, tomando olas y entonces Abelino tomó una y se la llevó hasta afuera y Anna y yo estábamos justo atrás de él cuándo vimos que la tabla se dirigió a su cara pero pensamos que  era algo normal que hacen los surfers ya con experiencia pensé "la esquivó" pero de pronto lo escuchamos gritar, pero pensé que era de alegría como celebra un surfer una buena ola, y volvió a gritar "mi ojooo" y ahí fue cuando nos dimos cuenta que algo estaba muy mal entonces me salí remando lo más rápido que pude…y lo vi que corrió a donde la tía y ahí salió la mamá de Anna Pau diciéndonos que nos saliéramos…lo alcancé ahí donde la tía y estaba el señor Monroy que lo llevó con el doctor Monroy de Bonfil  y nos dijo que teníamos que ver a un oftalmólogo de urgencia y de ahí yo lo lleve a lo que es la Médica Papagayo”

Mi fe en Dios y en salir avante

Pese a la gravedad del accidente, perder un ojo no es cualquier cosa, tal vez sí tuve momentos depresivos, pero me repuse rápidamente, tuve mucha fe, soy un creyente en Dios, conocí a personas con problemas parecidos o más graves. Cierto día que estaba en el hospital allá en México, por obra de la casualidad o del destino, caminado por el pasillo choqué con un paciente y empezamos a entablar una conversación, él ya tenía varias operaciones y lo iban a operar otra vez, él  hacía deportes extremos y me motivaba, tardamos hablando como 30 minutos siempre con una actitud positiva a pesar de que estaba totalmente ciego,  me motivó mucho esta persona, me dio consejos, me dio ánimos para llevar una vida “normal”

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Durante mi tratamiento iba regularmente a la playa a respirar y sentir la brisa del mar, a sentir la arena en mis pies, ver las olas, platicar con los amigos y ver como surfeaban, no podía dejar esto, no sentía rencor ni culpaba a nada ni nadie por lo que me había sucedido, sentía que me faltaba un complemento a mi vida, el mar y el surf son mi vida, no dejaba de pensar en el surf, nunca, desde el primer día que me acuerdo del accidente del ojo …

3 meses después

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Y así después de tres meses del día trágico, volví al mar… Con la adrenalina al 100, desperté ese día, tomé mi tabla y enfilé rumbo a la Bonfil, enceré mi tabla, esa misma tabla con la cual había perdido un ojo…era la misma playa en donde me había accidentado, pero era otra batalla, no había rencores, ni miedos  era desafiar una nueva situación en la que estaba inmerso…surfear con un ojo.

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Desde luego es un poco más difícil surfear en estas condiciones, casi siempre volteamos a ver el lado en donde tomaremos la ola, si es izquierda o derecha, o de plano tomar el lado del pico a donde iremos, los humanos fuimos creados con los ojos al frente, entonces se tiene que calcular y con la practica llega la adaptación o será que Abelino… ¿está evolucionando?

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Las olas estaban diría perfectas y en ese regreso, Bonfil me premió con dos tubos, surfié unos tubos súper rifados de 10 pies como si estuviera en Puerto Escondido, aunque fue difícil meterme al tubo porque no tenía la visión total de la ola, he perdido la tercera dimensión, pierdes la dimensión del sentido de donde están las cosas, pero esta sensación del tubo es indescriptible y satisfactorio. 

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Abelino lo está haciendo muy bien, cualquiera que no lo conozca y lo ve surfear, ni se imagina que solo ve con un ojo, digno de admiración para propios y extraños  además de su valor, aprendiendo con caídas y esas caídas han sido a veces muy duras y fuertes.

El mensaje

Pues qué recuerden que esto es un deporte extremo pero que lo intenten y que nada es imposible, todo se puede hacer, no porque me pasó a mí, le pasará a todos, no dejaré el surf nunca, es mi vida, mi pasión y es lo que haré, soy positivo y le echo ganas en todo momento… Le doy gracias a Dios por estar vivo y activo en mi deporte y si quieren tomar mi ejemplo para motivarse adelante…  ¡¡¡surf for ever!!!

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En busca de patrocinio

Abelino se casó con Yesica Lizeth Villasana con quien procreó a Alana Lizeth que actualmente tiene 6 meses de edad, trabaja como Guardavidas en la Promotora de Playas y está en busca de marcas que quieran patrocinarlo, pueden contactarlo en este correo  Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.  o en Facebook  Heyboll Vargas Gallardo…¡¡¡Apoya  a Abelino!!!

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